Mustang GT: Perfección

Hoy soñe que iba a la agencia automotriz a comprar un Mustang GT, solo estaba en color rojo y aunque ese era mi favorito yo aún quería ver otros colores. Son de esos sueños que duran escasos 2 o 3 minutos y desaparecen de repente (o por culpa del despertador). Un día antes vi un Mustang del mismo color por las calles, lo miré y pensé: Yo sería el hombre más felíz de tenerlo y verlo en mi casa todos los días sabiendo que es mio…

En mi sueño solo estaba ese Mustang Rojo, el diseño al que yo llamo la absoluta perfección en un auto y ese día  tenía la firme decisión de comprarlo costara lo que costara.

-¿Cuanto cuesta si lo pago de contado y en efectivo? -Le preguntaba al vendedor con indiferencia.

Lo que más recuerdo de todo mi sueño es la enorme sonrisa del vendedor al responderme. Yo no estaba tan felíz como él. A decir verdad, no estaba nada feliz de estar a punto de comprar el auto de mis sueños. El motivo no tenía nada que ver con el precio.  Seguí mirando mi Mustang GT del año y se desvaneció mi sueño.

Y tal vez este muy cerca de eso o muy lejos como predije para el 2015, no lo sé realmente, pero en solo 3 minutos (y un par de horas para digerirlo) me di cuenta de que el dinero no me haría tan feliz como yo pensaba… Siempre voy a buscar algo mejor y lo peor es que no solo en las cosas materiales. Me declaro comprador compulsivo desde hace un mes y no es nada fácil tener la sensación de querer siempre comprar algo más. Comienzo a llenar mi closet de zapatos, lociones o ropa con etiqueta aún y aunque ya he escuchado esos casos, no quiero que siga pasando. Por cierto, gracias “Buen Fin” por alimentar mi problema.

Muchos dirán: Mejor regalame ese dinero a mí y blablabla pero he de confersarles que eso no me haría nada feliz. Hasta ahora…

Ciertamente me encantaría compartirlo (mas no regalarlo) con las personas correctas y creo que eso es lo que más importa en la vida: compartir, compartir y finalmente compartir. Compartir desde cosas tan nimias como tu dinero y tus cosas materiales, hasta tu tiempo, tu espacio, tus pensamientos, tu intimidad, tu propia vida y todo lo que se te pueda ocurrir mientras estes vivo.  Porque compartir tu herencia cuando mueras, ya no da ningun placer…

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