¡No se trata del tiempo, se trata de lo que hagas con el!

Un reloj con una maquinaria relativamente perfecta y exacta (y por supuesto con un excesivo costo) muy difícilmente encuentra un comprador a corto plazo. Bueno, a menos que sea sobre pedido y aún así, tarda literalmente años en diseñarse y desarrollarse. Así que he llegado a la conclusión de que lo que me esta sobrando es tiempo,¡por que ya estoy listo!  Mi amiga Soledad me esta matando de aburrimiento y salir con ella cada fin de semana, ya no es lo más sano. Encima de todo, creo que robarme el tiempo  le resulta divertido.

Aunque ese reloj sea autentico y genuino, si no tiene la correcta publicidad, poco se podrá hacer para conseguir un comprador (y sobretodo que lo sepa valorar), ¡a menos que llegue un golpe de suerte! Pero como lo he dicho y lo repito; yo no creo en esa cosa rara llamada suerte. Necesito publicidad en mí, creer en mí, tal como un buen vendedor necesita creer en su producto. Ese es el próximo plan, o mejor dicho, una serie de planes, que juntos, pueden lograr cualquier cosa, solo necesito poner a funcionar los engranes, colocandolos en la posición correcta y automáticamente las manecillas comenzarán a girar de nuevo, desde el lugar exacto donde se quedaron congeladas por el invierno…

Hace un mes volví a ver  mi antigua casa y sentí  que solo se había detenido el tiempo por un instante. Supongo que necesitaba reconstruir todo y prepararme para comenzar de la mejor manera. Por primera vez siento que ya no estoy fuera del plazo para lograr mis sueños o conseguir lo que quiero, esta vez el tiempo se ha vuelto mi aliado total. Ya no hay prisas, ya no hay incertidumbre y mucho menos alguien que me diga que ya es hora de…